CERRÓ LA emblematica VIuVA LAMEGO DE LISBOA

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Viuva Lamego echó el cierre. La tienda, en su característico edificio en el Largo de Intendente, en pleno centro turístico del lisboeta Barrio de Arroios, ha cerrado sus puertas por la crisis del coronavirus.

A pesar de estar incluida en las “Lojas com História” (Tiendas con Historia) un proyecto del Ayuntamiento de Lisboa para distinguir a comercios centenarios, la tienda no ha sobrevivido al “contexto actual”.

Arroios, super cool en los últimos años, ofrece a los visitantes pequeñas joyas como la emblemática tienda de Viúva Lamego

Intendente es uno de los barrios mas efervescentes de Lisboa. Tiendas icónicas y una variada oferta gastronómica y de ocio completan su oferta

De la Arcilla al Azulejo

En la llanura de relativa extensión que va desde la Plaza de Intendente hasta la Plaza de Martim Moniz (entonces suburbio), se cultivaba la tierra en huertas y olivares, había lagares de aceite y barracones, óptimo para el desarrollo de la alfarería y la cerámica por ser un suelo rico en arcillas, lo que dio lugar a la formación de un barrio artesanal con dedicación plena, como atestiguan los restos hallados en la Rua das Olarias o la Rua do Desterro (Olarias Desterro). 

Aquí tenia su negocio Antonio Costa Lamego, que al igual que otros pequeños talleres, producía esencialmente artículos utilitarios en arcilla roja, como cacharrería, tinajas, ladrilleria, baldosas sin esmaltar y algo de loza.

En sus orígenes el taller estaba situado en lo que hoy es Avenida Almirante Reis, alejado del centro de la ciudad para evitar posibles incendios a causa de los hornos. A la muerte del fundador, su mujer asumió la dirección con la ayuda de su cuñado, pasando a conocerse comercialmente como «Viuva Lamego» (Viuda de Lamego) hasta hoy.

Piezas ceramica pintadas por los artistas artesanos de Viuva Lamego

Piezas de cerámica de Viuva Lamego pintadas a mano por artistas destacados ❤

Hacia 1930 por las obras de construcción de lo que seria la nueva avenida que comunicaba el viejo núcleo de la ciudad con el ensanche (Barrio Azul, Avenidas Novas), Costa Lamego trasladó la fábrica a la calle Palma de Baixo (próxima al Zoológico). Aquí permaneció hasta 1992, momento en que se instaló en Abrunheira – Sintra. El emblemático edificio de Largo de Intendente, se quedó como tienda representativa, abriéndose al público solo como exposición y venta de azulejos.

Con la llegada del siglo XX el azulejo se convirtió en el producto principal, poniendo Viuva Lamego su taller a disposición de artistas para que idearan y produjeran piezas más importantes y reforzando la visión de progreso de la firma.

Escenario de Ensueño

Catalogado como Bien de Interés Publico, el carismático edificio ubicado en Largo do Intendente Pina Manrique 25 se construyó entre 1849-1865. Sus muros ofrecen un amplio programa decorativo, donde un vistoso revestimiento multicolor de azulejos recorre toda la fachada. Son motivos vegetales, floreros, orlas y otras representaciones chinescas, figuras alegóricas e incluso pequeños macacos posando. El tema es una clara alusión a las rutas comerciales que los portugueses realizaron por el continente asiático para obtener especias y productos del lejano Oriente.

Imagen chinesca hecha con azulejos

Figura de estilo romántico a la puerta de la tienda

Exoticas imagenes invaden la fachada de la tienda Viuva Lamego

Las camelia, té, pimienta, canela y otras especies exóticas llenaban los barcos de la Compañía Portuguesa de las Indias Orientales

Por el lado opuesto, la fachada del local que da a la Avda. Almirante Reis en su día constituyó la zona de talleres. Aquí se utilizaron azulejos bicolores como medio publicitario anunciando esta emergente industria. Una auténtica novedad. El pintor de estos azulejos fue Luis Ferreira, conocido como «Ferreira das Tabuletas», uno de los pintores de azulejos más representativos del siglo XIX.  Creador de paneles exuberantes con figuras alegóricas, motivos florales y trampantojos originales, dejó obras muy conocidas como la Cerveceria Trindade y el Edificio de Ferreira das Tabuletas, ambas en el concurrido Barrio del Chiado. 

Con los inicios de la publicidad en el siglo XIX, se utilizaron los muros para crear lucidos mensajes comerciales

Vista su belleza y comprobada su impermeabilidad, el azulejo tuvo un tercer servicio: Su utilidad como soporte publicitario comercial

 

La casa pombalina luce una fachada de azulejos diseñados por Luis Ferreira con múltiples símbolos masónicos

Sobre unos terrenos expropiados al Convento de Trindade, el masón Moreira Garcia encargó el diseño de la fachada de su palacete pombalino a Ferreira das Tabuletas. Destaca por su simbología masónica y su cromatismo

Evolución del Azulejo en Portugal

Durante más de cinco siglos, el azulejo se ha utilizado como forma de expresión en diferentes contextos. Además de una alternativa estética, el azulejo portugués es un reflejo de influencias culturales, sociales y económicas. Las primeras aplicaciones conocidas en Portugal como revestimiento monumental decorativo de paredes se hicieron con azulejos hispano-moriscos (mozárabe) importados de Sevilla, en el año 1503. Al principio fueron motivos geométricos y de lacerías, y más tarde se introdujeron los motivos vegetales.

Pero no fue hasta el siglo XIX que el azulejo se estableció como industria. La creciente demanda brasileña de loza y azulejos portugueses ideales para proteger los edificios del cálido y húmedo clima brasileño, llevó al nacimiento de fábricas de cerámica en todo el país, como Aleluia en Aveiro, Sacavém, Constância, Roseir en Lisboa y Massarelos, Devesas en Oporto y Gaia. Viuva Lamego fue una de ellas.

Viuva Lamego: Vocación por grandes Proyectos

La cerámica de Viuva Lamego tiene como principal característica ofrecer colecciones de trabajos artesanales pintados a mano, pero también se caracteriza por hacer magnificas reproducciones de patrones originales mozárabes (hispano – árabes) de los siglos XV y XVI. La firma goza de gran prestigio nacional e internacional por la calidad de sus productos.

Por Lisboa, en todo Portugal y en el extranjero hay numerosos murales realizados por artistas de renombre. Destacan: Pabellón de Portugal (Siza Vieira), Casa de Música (Ram Koolhaas), Estación de metro de Jardín Zoológico (Júlio Resende) y Estación de metro Alto dos Moinhos ( Júlio Pomar).

Desde su fábrica-estudio en Abrunheira (Sintra), Viuva Lamego seguirá colaborando con artistas, arquitectos y diseñadores, combinando la preservación del legado histórico con la innovación. Y desde aquí también, su sala de exposición estará abierta al público y venderá online.

La belleza de la azulejos se ve en los murales urbanos
Panel ‘O Mar’ en Avda Infante Santo (Lapa) Maria Keil (1958)
Mural coloreado en el metro de Lisboa
El metro de Lisboa se erige como museo de arte contemporáneo rompiendo con la oscuridad y el mundo subterráneo. Estación Avalade. Arte Pop.

Regreso al medievo: Cós, Convento con Historia

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Monasterios con Historia

Cuando visité por primera vez la zona de Alcobaça realizando la Ruta de los Monasterios en la región Centro de Portugal, quedé impresionada al poder contemplar los más bellos edificios religiosos de Portugal, expresión de ese catolicismo tan enraizado en todas sus expresiones artísticas que existe en la región. Ni que decir tiene que cuando paseé por el casco antiguo de ciudades como Alcobaça, Batalha o Tomar, me perdí entre sus calles imaginando historias de la época medieval, de los templarios, de los monjes cisterciense, de caballeros y damas en sus castillos.

Pero también, la hora de picar algo dulce se hizo una delicia, pues estuviera donde estuviera siempre había un dulce conventual distinto por probar, como el esponjoso «Pão de Ló» (bizcocho) como el que tienen en ALCOA, pastelería que lleva desde 1957 ofreciendo el mejor sabor para endulzar nuestros mejores momentos. Fue un viaje inolvidable.

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    Las monjas utilizaban las claras de los huevos para planchar y crearon ricas recetas para aprovechar las yemas
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    Pão de Ló, dulce conventual, un bizcocho ligero y súper esponjoso ©casanaaldeia

Descubriendo el Convento Medieval

Conocido por el Convento de Cós, la historia de lo que fue esta comunidad es dilatada. Sus orígenes se remontan según unos, hacia 1241 debido a una agrupación de mujeres devotas que ayudaban en las tareas de limpieza del cercano Monasterio medieval de Alcobaça, como el lavado de la ropa de los frailes y otros menesteres. Otros, dicen que fue en 1279 cuando D Fernando, Abad de Alcobaça, cumpliendo una cláusula testamentaria del rey Sancho I de Portugal, levantó este templo dirigido especialmente a todas aquellas viudas que quisieran llevar una vida piadosa

Quiera que fuera, esta comunidad de monjas bernardas, dependiente administrativa y económicamente de Alcobaça, con el tiempo se convirtió en uno de los conjuntos monásticos más importantes de la región y el más importante sin duda de la rama femenina de la Orden de Cister.

En los mejores momentos de su historia este cenobio llegó a albergar a una centena de mujeres, que habían optado por una vida en penitencia por vocación espontánea o impuesta para servir a alguna estrategia de intereses paternos y también como refugio de damas de la nobleza que se instalaban en calidad de «pensionistas» y que gozaban de total libertad para visitar a su familia o viajar a la Corte para ver al Rey. El Convento contaba con espacios anexos para instalación de invitados, personal de apoyo, bodega y granero.

Su ubicación cumplía todos los requisitos del Císter para fundar un nuevo monasterio: Agua potable abundante y permanente para uso doméstico y riego agrícola por su proximidad con el río Cós, estar en un lugar apartado y sus 4 hectáreas de tierras cultivables para autoabastecerse. 

Hoy, lo que antiguamente eran los graneros y bodegas son dependencias de artistas locales, y venta de cuadros y cestería artesanal portuguesa, donde destacan los famosos bolsos tradicionales que se realizan a partir de junco teñido.

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Bolso de junco siguiendo la tradición portuguesa

La vida monástica se desarrolló sin interrupción hasta 1834, año en el que las monjas fueron exclaustradas, de acuerdo con el decreto de disolución de las órdenes religiosas, firmado por la reina liberal María II.

Convento de suntuoso interior  

De la primera edificación medieval no queda resto alguno, quedando solo en pie la iglesia, la sacristía y vestíbulo, fruto de trabajos realizados sobre todo en los siglos XVI y XVII que dan testimonio de la riqueza de lo que fue esta comunidad, junto con la zona de los dormitorios, tres pisos destrozados por la invasión napoleónica y los múltiples pillajes tras la desamortización eclesiástica. El exterior de un aspecto sobrio y austero contrasta con la ornamentación suntuosa de su interior.  

 

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Revestimiento de azulejo de figura avulsa en el coro. Esta denominación se debe a que la figura representada flota solitaria en el espacio del azulejo, complementada tan solo con un adorno que se repite en las cuatro esquinas de la pieza

La realeza y nobleza mantuvieron un interés especial en el convento de Cós, como demuestran los maestros que aquí trabajaron y las magníficas obras patrocinadas por ellos. Dotada de una única nave de 50 metros de longitud, las paredes laterales están revestidas de paneles de azulejos de alta calidad. Entre los aspectos más destacados se encuentran los techos artesonados de la nave, el coro y la sacristía revestidos con 80 casetones de madera policromada que muestran alusiones a los santos, a la Virgen María y otros símbolos alegóricos relacionados con el Císter. 

 

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Detalle de la pintura polícroma de Pedro Peixoto, que también realizó encargos en Braga y en Peniche

Expresión del «horror vacui», un gran altar del siglo XVII donde una gran cantidad de adornos invade toda la superficie. Estamos en pleno barroco y este periodo en Portugal es notable. Sus cuatro columnas salomónicas son las encargadas de dar al retablo una disposición más escultural que arquitectónica, más dinámica y plástica que estática, que se prolongan al ático en forma de arquivoltas que acompañan hojas de vid y racimos de uvas trepando por sus fustes, combinadas con «puttis» y otros ornatos.

 

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Panorámica de la iglesia ©Bosc d’anjou

Finalmente, entre las pinturas, destacan las telas alusivas a la vida de San Bernardo y un cuadro de la sevillana Josefa de Óbidos, una monja que colgó los hábitos, una rareza en la época ¡para dedicarse a la pintura! En su obra están las huellas de Zurbarán.  En el exterior, realzando la entrada, se encuentran las estatuas de San Benito y San Bernardo. 

 

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Interior del coro desde donde cantaban los oficios divinos

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Reja que separa el coro de los feligreses

El coro está formado por un conjunto de sillería, en dos niveles. Tras una reja de madera en talla dorada y azul verdoso, se encuentran 106 sillas, magníficamente talladas y admiradas por los amantes del arte. En el lienzo del fondo del coro se encuentra una puerta de estilo manuelino, compuesta por dos esferas armilares (astrolabio esférico usado por los marineros lusos en su era de los descubrimientos), armas reales y una cruz de Cristo.

 
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Detalle de las rejas en perfecto estado aún sin restaurar

 

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João de Castilho, arquitecto de origen cántabro, autor de esta puerta manuelina. Otras obras suyas son: los Jerónimos de Lisboa y el Convento de Cristo en Tomar; considerado el mayor arquitecto portugués del siglo XVI ©E Barrento

La sacristía está revestida por 10 paneles de azulejos azules y blancos que muestran escenas de la vida de Bernardo de Claraval, junto con un interesante lavatorio milagrosamente en pie. 

 

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En el interior de la sacristía ©A Maianos

 

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Lavatorio de la sacristía. El revestimiento de la pared está en un plano, pero con el trampantojo que se crea al dibujarlo produce una ilusión óptica, dando la sensación de que el lavatorio está encajado en esa falsa hornacina

El convento, clasificado como Inmueble de Interés Público desde 1946 por la riqueza de sus elementos decorativos barrocos, forma parte de una ruta monástica junto con el Monasterio de Santa Maria de Alcobaça y el Monasterio de Santa María da Vitória en Batalha, finalizando en Tomar, con el paradigmático Convento de Cristo.

Termina la jornada haciendo shopping en Outlets

Esta zona reúne un número significativo de Outlets de menaje de cocina, vajillas y cristalerías, de estupendísimas marcas, a precios más económicos de lo habitual. Date una vuelta, no defrauda. (Dirección al final del post)

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Las vajillas de gres soportan sin problema condiciones de temperatura extrema en hornos, microondas y congeladores

Y como alojamiento, un hotel campestre «muy fin de siècle»

Entre Alcobaça y Nazaré una antigua granja agrícola reformada es ahora un hotel campestre total, una maravilla de la simplicidad y el »rural-chic». El Hotel Quinta do Campo es el punto de partida ideal para explorar la región central de Portugal. Única de las diez Granjas Agrícolas levantadas por los Monjes del Císter en el siglo XIII durante la construcción del Monasterio de Alcobaça, que aún sigue en pie.

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La cercana región de Torres Vedras desempeñó un papel esencial en las líneas de defensa de Lisboa contra las tropas de Napoleón. Aquí descansaron las tropas francesas, y se dejaron sus lanzas camino de la batalla…

Reconstruida en el S. XIX, dispone de ocho habitaciones con salas de estar y biblioteca decorado con muebles de época, con chimenea y jardines, muy en el estilo «Downton Abbey». Para una estancia más íntima y autónoma, dispone de diversos apartamentos de una o dos habitaciones, o tipo estudio, con cocina completamente equipada. Es una opción excelente como punto de partida para explorar la región Central de Portugal. Las playas de Nazaré se encuentran a 5 km, el Monasterio de Alcobaça a 7 km  y el Monasterio de Batalha a 20 km. !Todo en un pañuelo!

 

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Sala de estar con mobiliario de época, muy «comfy»

 

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En la biblioteca de Quinta do Campo dan ganas de leer y no salir !

Localización 

Horario del Convento:
de martes a sábado 09h30-12h30 | 14h00-18h00  –  domingo 14h00-18h00
Visitas guiadas gratuitas. Se recomienda entregar una propina al guía al finalizar la visita

Teléfono: (+351) 969 642 970

Otras direcciones

  • Hotel Quinta do Campo R. Carlos O`Neill 20, 2450-344 Nazaré. T 351 262 577 135
  • SPAL Ponte da Torre, Valado Dos Frades, Alcobaça. T 351 262 580 400
  • Alcoa Praça 25 de Abril 44, Alcobaça. T 351 262 597 474 (frente al Monasterio de Alcobaça)

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La Quinta dos Azulejos, la joya lisboeta

Azulejo epoca Pombalina de Portugal

Azulejo, el elemento distintivo de Lisboa

Lisboa es la ciudad que más puede presumir de azulejos en Portugal. Los verás por doquier: en las fachadas de palacetes y casas nobles, en viviendas más sencillas, decorando estaciones de tren, en los interiores de las iglesias, o simplemente en los miradores en los que todos nos hemos apoyado para disfrutar de una sobredosis de belleza con sus imponentes vistas. Marca la fisonomía de la ciudad y le da un carácter único y especial.

Puede decirse que el azulejo en Portugal desarrolla un importante papel decorativo en su arquitectura, y que en el siglo XVI se utilizó de una manera muy original transformando los interiores de iglesias y palacios. A partir del siglo XIX se utiliza de una manera intensa en las fachadas de los edificios. Con el cambio de siglo, sirvió también como soporte para murales publicitarios, estaciones de tren y de metro.

 

Azulejo fachada principal de la Quinta dos Azulejos, Lumiar

Azulejos de la fachada principal de la Quinta dos Azulejos, Lumiar

Casas de Recreo para la Aristocracia lisboeta

A tan solo 15 minutos en dirección norte de Lisboa se encuentra la freguesia de Lumiar. Partiendo de pequeños núcleos medievales que entonces se encontraban a las afueras de la ciudad como Paço de Lumiar, Lumiar y Telheiras, fueron elegidos entre los siglos XVIII-XIX por las clases altas (familiares de la realeza, nobles, funcionarios reales y militares), para construir en ellas sus segundas residencias, donde se relajaban y disfrutaban de la vida.

Mono realizado en azulejos

Expediciones científicas y botánicas, prima el exotismo

Su sano y agradable clima y el estar en contacto con la naturaleza, hacían de este lugar un lugar muy atractivo para huir de la ciudad. Practicaban los juegos de salón y de jardín, daban paseos, organizaban bailes junto con sesiones teatrales, musicales y literarias. Algunos tenían incluso algún que otro elemento de explotación agrícola, ya que en esta época el hombre comienza a dominar, catalogar y a interesarse por la naturaleza: Es el comienzo de la botánica como ciencia.

Azulejos formando la cabeza de un león

La Ilustración avivó el conocimiento de la historia natural y la ciencia

Descubriendo la quintaesencia del azulejo

Hoy he visitado una de ellas, la Quinta dos Azulejos, de un reconocidísimo valor estético, que sobresale por el notable conjunto de azulejos que decoraba el edificio y su intimista jardín. Fue mandada construir en el siglo XVII por su primer propietario, Antonio Colaço Torres, caballero de la Orden de Cristo y orfebre de la Casa Real, encargado de conservar y reemplazar las joyas de la corona portuguesa.

La familia real, Rey D. José I y Mariana Victoria de Borbón la visitaron en dos ocasiones (1753 y 1760). Posteriormente a finales del siglo XVIII, su hija mayor ya como reina María I pasó largas temporadas aquí. Fue reconstruida en el siglo XVIII, con alteraciones en el siglo XIX. En la actualidad pertenece al colegio privado católico Manuel Bernardes, institución fundada en 1935 por el Padre Augusto Gomes Pinheiro.

Catalogado como Bien de Interés Cultural, es una de las Quintas de recreo de época que integran el área de Lumiar, junto con el Palacete Angeja-Palmela (hoy Museo del Traje), el Palacete de Monteiro-Mor y  la Quinta das Hortensias.

Fachada de azulejos azulejos Quinta dos Azulejos

Fachada de la Quinta dos Azulejos, hoy Colegio Manuel Bernardes, Lumiar

Una Quinta para disfrutar de su paisaje interior

Cercado de altos muros, totalmente revestidos con azulejos, el jardín se cierra sobre sí mismo, sin ningún contacto con el exterior y dándole un aspecto intimista. Nos encontramos en un espacio que invita a un paseo muy  tranquilo, por lo envolvente que resulta todo.

Las columnas y arcadas que sugieren el paseo, se encuentran a lo largo de los muros que envuelven el jardín. Mires a donde mires, el azulejo cubre todo el espacio, desdoblándose en barras, marcos, columnas, vasos, fuentes y paneles.

Azulejo_Portugues_en_una _quinta_portuguesa

El azulejo es el elemento principal en esta Quinta, a un paso de Lisboa

Realmente es un alarde de belleza, que sobresale no solo por la elevada cantidad de azulejos empleados, sino por los temas decorativos que incluye: Episodios mitológicos, motivos religiosos alusivos a Cristo y a San Juan Bautista, escenas galantes, de interior y de “animalia”. 

No faltan tampoco elementos heráldicos ni las “figuras de convite”. También llamadas “figuras de respeto” eran representaciones en tamaño natural de alabarderos, mozos, o criadas colocadas en zonas de paso como entradas o escaleras a modo de bienvenida.

Figura_Convite_en Azulejo

Las figura de convite decoraban palacios, patios y jardines, y en ocasiones indicaban la dirección a seguir con un gesto de la mano o señalando con los dedos

Toda esta variedad de temas se entrecruzan con una diversidad de asociaciones de colores que varían entre el gusto por la monocromía o la utilización de los intensos cobaltos, rojo manganeso, púrpura, ocres, lilas y verdes.

Escena_galante_en_azulejo

El virus de la galantería nos introduce en un mundo repleto de finuras y delicadezas

El punto clave del jardín es el llamado espacio “social”: el cenador, cubierto por una pérgola también conocida como «treillage» con plantas trepadoras y rodeado por un banco corrido con forma de media luna. Frente a él un pequeño estanque completa esta zona de estar que proporcionaría a sus moradores un agradable frescor los días de verano.

 

Pergola de azulejos

Pérgola de azulejos

En cuanto al jardín, unos setos recortados junto con una araucaria, un ciprés, yucas y grandes canteros con rosales y otras flores completan la visión. Bancos, jardineras, esquinazos con curva en «S», presente en el Rococó como base de la belleza y de la gracia.

sinuosa macetera de azulejo

Los azulejos de “figura avulsa” tienen en los cantos unos pequeños ornamentos que ayudan visualmente a conexionarlos entre sí. Sus motivos son variados: Flores, animales, barcos o figuras humanas. Se pusieron de moda fin del s. XVII y son de inspiración holandesa (Delft), siguiendo el aspecto de la porcelana china en azul cobalto

Aunque no se visita, quedan unos pocos paneles de azulejo en el huerto, pasado el anexo escolar. Entonces existía un huerto, árboles frutales, y criaderos de faisanes y palomas, siguiendo el pensamiento enciclopedista del siglo XVIII que preconizaba un dominio de la naturaleza.

 

Azulejos multicolores en la escalera

Los instrumentos favoritos de los salones eran el violín, el clavecín junto con el oboe y la flauta

Si os permiten la entrada al colegio, su interior no es menos interesante. Un panel de azulejos recorre el tramo principal de escaleras. En el piso superior hay una pequeña capilla todavía en uso, al igual que las antiguas estancias reales hoy destinadas a sala de ballet. Restos de azulejos que se fueron cayendo de distintos sitios, se han ido recolocando hasta conformar un aseo, en un exceso decorativo ejemplo de horror vacui.

WC repleto de azulejos bicromos

¡Creo que ningún decorador de interiores podría haber realizado un proyecto mejor! ©Sipa

La entrada a la Quinta dos Azulejos es gratuita. Aunque no hace falta reservar, sí es conveniente visitarlo fuera de las horas de entrada y salida de los escolares. Llamando a la entrada del colegio suelen permitir la visita al edificio y jardín.

Localización

Quinta dos Azulejos (Colégio Manuel Bernardes), Rua Esquerda, 40-46; Paço do Lumiar

Tel.  217 570 501

Cómo llegar

Autobús: nº 703 (parada de Igreja Lumiar, Largo São João Baptista, Quinta da Várzea). Desde aquí caminar diez minutos en línea recta por la Ctra. Lumiar, girando a la derecha en la Rua Esquerda cuando vea las primeras viviendas bajas. Siguiendo por esta calle el colegio es reconocible por su fachada de azulejos.