El Río Sado desemboca en el océano Atlántico en la bahía de Setúbal, al suroeste de Lisboa, formando un estuario que es un importante ecosistema marino y fluvial. Con una extensión de cerca de 23 mil hectáreas, está repleto en su mayor parte de zonas húmedas, canales, arroyos y marismas, donde encuentran refugio diversas especies de flora y fauna. Las aguas tranquilas del estuario contrastan con las olas del Atlántico, creando un espacio único donde se mezclan las aguas dulces y saladas.
La zona en su conjunto representa un equilibrio delicado entre el desarrollo turístico y la preservación de su patrimonio natural y cultural. Puedes encontrar extensos pinares, dunas naturales y una rica gastronomía basada en pescados y mariscos frescos del estuario y el océano.

Abundan especies como el robalo o lubina, langostinos y diversos moluscos (de granjas marinas/esteros). En los últimos años está experimentando, un auge la ostricultura gracias a sus condiciones naturales ideales. La combinación de temperaturas agradables durante el año, salinidad adecuada y abundante fitoplancton, junto con una ubicación protegida del oleaje atlántico, crean el entorno perfecto para la cría de la ostra portuguesa, que se pueden degustar en el pintoresco puerto palafítico de Carrasqueira, en el histórico Mercado do Livramento en Setúbal (que bien merece una visita), o simplemente en cualquiera de los restaurantes de la zona.

Localidades alrededor del estuario
Además de Setúbal, capital del distrito con el tercer puerto mas grande de Portugal y buena base para explorar la región. La segunda ciudad en importancia y tamaño es la antigua ciudad de Alcácer do Sal («al-ksar» es castillo en árabe y «do sal» que hace referencia al comercio de este producto) situada en la zona más tranquila del río Sado. Carrasqueira, frente al estuario, es una pequeña aldea pesquera dependiente del pueblo de Comporta. Finalmente la península de Troia, un apéndice de 18 km de largo con una sucesión de playas impolutas respaldadas con pequeñas dunas, arbustos y pinos. Se accede fácilmente por Setúbal en ferry o en carretera por Comporta.

Carrasqueira, la de los atardeceres mágicos
Saliendo de Alcacer do Sal toma la N253, dirección Comporta. Entre pantanos, amplios pinares, y alcornocales característicos del Alentejo, el río Sado queda a tu derecha y las pequeñas aldeas de pescadores y campesinos se suceden una tras otra: Monte da Batalha, Montevil, Cachopos… Así hasta llegar a Carrasqueira a 25 km., una aldea típica donde todavía puedes observar su puerto palafítico que los pescadores utilizan para acceder a sus barcos con independencia de la altura de la marea.

Este elaborado entramado de puentes y pequeños muelles, hecho con planchas y postes levantados sobre pilotes de madera, que parecen estar desafiando al equilibrio, fue construido durante las décadas de los años 1950-60. Su propósito era servir como fondeadero para las embarcaciones pesqueras de la aldea. Los fondos del estuario tienen mucho lodo en su lecho y cuando bajaba la marea, impedía a los pescadores llegar con sus barcos a la orilla. Por ello, idearon la construcción de pasarelas de madera para superar el barrizal y poder acceder a sus barcos.

Este tipo de construcciones, más propias de zonas tropicales, y sus bonitos atardeceres son muy atractivos para los amantes de la fotografía, que vienen buscando la foto perfecta. Ahora bien, tu percepción del lugar variará si llegas a Carrasqueira con marea baja o con marea alta: Durante pleamar el agua mece suavemente las embarcaciones, mientras que en bajamar reposan sobre un lecho fangoso de la marisma, revelando un paisaje completamente distinto.


En Carrasqueira son conocidas también sus «Cabanas do colmo», cabañas que en su día sirvieron como alojamiento a trabajadores rurales, salineros y pescadores, mezcla de madera, albañilería tradicional y techumbre de paja. Hoy todo ello hoy está protegido y forma parte del patrimonio etnográfico local.
Algunas han sido restauradas y adaptadas para combinar el estilo de vida tradicional con un diseño contemporáneo minimalista: Son los alojamientos «Ecoturisticos», una estética única que ha contribuido a crear la imagen de marca de la aldea.

Los restaurantes se concentran en la calle principal, la Avda. dos Pescadores: «Retiro do Pescador», «O Rola», «Barco do Sado»… todos con una variedad de guisos de arroz, carne, marisco y pescado de la zona, que en época estival se llena con veraneantes de la zona.

Comporta y Troia, destinos exclusivos
Desde Carrasqueira llegando a Comporta el destino de moda, giras a la derecha por la EN-253-1, sigue por la ER-253-1 hasta llegar a una estrecha lengua de arena de 18 km. de longitud, la conocida península de Troia, donde por la derecha te acompaña la reserva natural del estuario del Sado con delfines residentes, nutrias y aves zancudas y a la izquierda las playas monumentales del Atlántico como Carvalhal y Pego.

Otra forma de llegar a Troia es desde Setúbal, utilizando el ferry, destinado al transporte de pasajeros y coches, o el catamarán, solo para pasajeros. El viaje dura aproximadamente 15 minutos; y mencionar que el punto de desembarque del ferry está aproximadamente a 4,5 kilómetros del centro de Troia. Únicamente el catamarán tiene su desembarque junto a la marina.
Comporta posee un paisaje único que combina playas vírgenes, campos de arroz, dunas y vegetación mediterránea, que atrae a artistas, arquitectos y viajeros en busca de un destino exclusivo y autentico.

A pesar de su transformación de pueblo pesquero y agrícola a destino «eco-chic» en las últimas décadas, Comporta mantiene su autenticidad y encanto rural, sin perder su conexión con el paisaje natural que la rodea. Aquí no encontrarás grandes hoteles ni discotecas ruidosas. En su lugar verás casas tradicionales encaladas de blanco con franjas azules, que conviven armoniosamente con casas de huespedes con encanto, villas privadas, boutiques de diseño y restaurantes locales y de alta cocina.
Finalmente llegamos a Troia, donde la naturaleza fue más que generosa con ella. Esta península es reconocida por su valor ambiental, con extensas playas, áreas protegidas y rica biodiversidad. Excepto por unas torres blancas resultado del desarrollo urbanístico de los 90, sus villas y apartamentos turísticos permanecen ocultas de las miradas. Troia es hoy un refugio de alto nivel para aquellos que buscan un entorno completamente natural alejado de la masificación.

Destacado centro económico en la Lusitania Romana
En Troia se encuentra un yacimiento arqueológico (monumento nacional desde 1910), importante asentamiento romano y próspero centro de producción de salazones de pescado, especialmente dedicado a la elaboración de «garum», la famosa salsa de pescado tan apreciada en la época. Fue además un punto estratégico para el comercio marítimo, aprovechando la privilegiada ubicación y su conexión con las rutas comerciales del Mediterráneo.
Alcácer do Sal importante centro urbano, y Troia conectados por el río Sado, tenían roles complementarios en la economía imperial. Troia, estaba especializaba en salazones, mientras que Alcácer do Sal funcionaba como centro administrativo y de distribución (sal, aceite, cereales), exportando todos estos productos a diferentes provincias del Imperio Romano.
Los Arrozales del Sado: De pantanos a granero de Portugal
Lo que hoy son extensos campos de arroz que brillan como espejos bajo el sol portugués, fueron en su día pantanales inhóspitos dominados por mosquitos y enfermedades. Esta transformación, iniciada en el siglo XVIII, representa uno de los ejemplos más notables de cómo la agricultura puede modificar no solo el paisaje, sino también el destino de un lugar.

Las excepcionales condiciones geográficas y climáticas del lugar, y un cultivo extensivo contribuyó al mantenimiento de la economía rural creando empleo y contribuyendo a fijar población, han favorecido su existencia en un entorno que en origen eran unos terrenos pantanosos e insalubres. Hoy, representan un 30% de la producción total del país.

Los restaurantes de la zona alrededores ofrecen especialidades como diferentes arroces con bogavante, navajas, almejas o pato. Son para quitarse el sombrero. «A Escola», un restaurante instalado en una antigua escuela modernista rural de 1900 (creada en su día para los hijos de los trabajadores del campo), entre Alcacer do Sal y Comporta ofrece cocina tradicional del Alentejo litoral, combinando pescado y caza como la empanada de conejo, guiso de perdiz, açorda de conejo de monte y arroz caldoso con gambas, usando normalmente arroz carolino, el mas tradicional portugués (de grano corto que absorbe bien los sabores de los ingredientes que lo acompañan) y agulha (largo).

