Santarém, capital del Ribatejo, se encuentra en la fértil llanura de Lezíria, una región conocida por su agricultura, cría de caballos y toros bravos, así como por sus animados festejos y corridas. Su ubicación privilegiada en el centro del país, junto al río Tajo y a una hora de Lisboa, le ha otorgado siempre una gran relevancia estratégica.
Un paseo por su historia
La ciudad formó parte de las tierras de la Orden de Cristo de Tomar (herederos de la orden de los caballeros templarios portugueses) que participaron en la financiación de los descubrimientos portugueses. Durante ese periodo, Santarém experimentó un notable crecimiento, visible en la actualidad en sus monumentos, de gran importancia para la historia del arte portugués.

Aunque la herencia medieval es la más evidente, su historia es más rica y variada. Fue un punto clave del comercio de los fenicios hasta la dominación romana. En aquella época fue conocida como Scallabis, y fue la capital de uno de los tres distritos en los que se dividía la Lusitania. La ciudad desempeñó un papel crucial en la Reconquista, siendo conquistada en 1147 por el primer rey de Portugal, Afonso Henriques. En el siglo XIX, Santarém se consolidó como un importante centro agrícola, destacando en la producción de vino (DO Ribatejo), aceite de oliva, frutas y hortalizas, lo que impulsó significativamente su comercio y exportación.
Qué ver en Santarem
En el corazón del casco antiguo, específicamente en la Praça Sá da Bandeira, se encuentra la iglesia do Seminário, una construcción de estilo barroco que originalmente perteneció a los jesuitas y que actualmente es la Catedral, o Sé.


Esta magnífica estructura fue construida en 1640 por orden del rey João IV para la Compañía de Jesús, edificándose sobre los restos de lo que anteriormente había sido un palacio real. El Museu Diocesano, ubicado en el complejo de la catedral, alberga arte religioso que abarca desde el siglo XIII hasta la actualidad. En los alrededores hay una amplia variedad de locales ideales para disfrutar de una buena comida y prolongar la sobremesa.

Desde este punto, recorriendo la Rua Serpa Pinto, se puede llegar a algunos de los monumentos más emblemáticos de Santarém. Entre ellos, la sobria Igreja do Marvila, una iglesia del siglo XII con un portal en estilo manuelino y un notable revestimiento de azulejos del siglo XVII en su interior.


Más adelante, se encuentra la Torre das Cabaças, que en su época fue una torre de reloj y que actualmente alberga un museo dedicado al tiempo. Frente a esta torre se sitúa el Museo Arqueológico, que antiguamente fue la iglesia románica de São João de Alporão.

La Rua Serpa Pinto conocida por sus tiendas y ambiente animado conecta con la Rua 5 de Outubro y asciende hasta el Jardim das Portas do Sol, ubicado sobre un antiguo castillo árabe. Este jardín, rodeado por una muralla medieval, cuenta con una explanada que ofrece espectaculares vistas del río y los prados circundantes.

En el Largo Alvares Cabral se encuentra la Iglesia de Graça, del siglo XIV conocida por su fachada del gótico flamígero y su impresionante rosetón, tallado en un solo bloque de piedra. En su interior alberga la tumba del navegante Pedro Álvares Cabral, descubridor de Brasil, que murió en Santarem a causa de la malaria. Frente a ella se encuentra la que fuera su residencia y hoy funciona como centro cultural en homenaje a la Era de los Descubrimientos y concretamente a Brasil. Más al sur, en la Rua Braamcamp Freire, se ubica la Igreja do Santíssimo Milagre, una iglesia renacentista del siglo XVI que conserva un elegante interior decorado con azulejos de la misma época.

El Convento de San Francisco, construido siguiendo el estilo gótico mendicante caracterizado por su austeridad decorativa, inició su edificación en el siglo XIII y se completó en el siglo XVI. A lo largo de su historia, sufrió daños por el terremoto de Lisboa de 1755, se transformó en cuartel en 1844 tras la extinción de las ordenes religiosas, y fue afectado por un incendio en 1940. Finalmente, en 1999, fue restaurado, recuperando su monumentalidad.
Tradiciones y cultura
Santarém, además de su herencia histórica y agrícola, es conocida como un destacado centro taurino. Su moderna plaza de toros acoge espectáculos y eventos significativos, siendo especialmente notable la Feria del Ribatejo que se celebra a principios de junio. Durante esta festividad, se puede disfrutar de corridas de toros, exhibiciones de caballos y competiciones entre los «campinos», los tradicionales ganaderos de la región. La feria no solo se centra en las tradiciones taurinas, sino que también ofrece una rica muestra de la cultura local, con puestos de gastronomía típica, actuaciones de ranchos folclóricos (grupos musicales del folclore portugués) y animados fandangos.

La ciudad ocupa un lugar destacado como centro espiritual y religioso en Portugal. Aunque el reconocido santuario de Nossa Senhora de Fátima se encuentra en la localidad de Fátima (a 60 Km), Santarém también brilla por su relevancia en el ámbito de la fe. La ciudad forma parte del Camino de Santiago, atrayendo peregrinos que recorren sus calles históricas en su travesía hacia Santiago de Compostela. Además, Santarém ofrece una ruta especial que conecta 13 iglesias, brindando a los visitantes la oportunidad de explorar su patrimonio religioso mientras descubren la esencia de su tradición, cultura y devoción. Este aspecto espiritual añade profundidad y riqueza a la herencia cultural de la ciudad.

Ciudad de buen comer
La «Sopa da Pedra» (Sopa de Piedra) es uno de los platos más representativos del distrito de Santarém. Originaria de la localidad de Almeirim, ubicada a solo 8 kilómetros de la ciudad, destaca por su rica combinación de ingredientes como alubias, patatas y una variedad de embutidos, entre ellos magra de cerdo, tocino, oreja, chorizo y morcilla. Reconocida como una auténtica especialidad culinaria, su sabor y tradición la han convertido en un símbolo gastronómico de la región. Cuenta la leyenda que el origen de su curioso nombre se remonta a un fraile hambriento que, al no tener para comer, pedia ayuda de las casas cercanas. Llevaba consigo una olla vacía con una piedra en su interior, pidiendo que le ofrecieran algo para acompañarla. Así, de una casa obtenía alubias, de otro carne, chorizo, o verduras, hasta lograr un cocido exquisito. Ya sea verdad o no, la tradición de preparar esta sopa se mantiene viva hoy en día, con una piedra de río, debidamente limpia, colocada en el centro del plato.
El «Cabrito Assado no Forno» (cabrito asado al horno) es otro plato muy apreciado, especialmente durante las celebraciones festivas, que se prepara con hierbas aromáticas y se sirve generalmente con patatas asadas.

No faltan las carnes de toro que se preparan a partir de recetas tradicionales que han sido cuidadosamente actualizadas, logrando un equilibrio entre el respeto por la tradición y un
toque moderno que realza sus sabores.

Entre los pescados destaca el «Bacalhau com Magusto» bacalao con castañas asadas, típico de las celebraciones locales), la «Lampreia à Moda do Tejo» (lamprea al estilo del Tajo), un manjar estacional muy valorado, o las anguilas preparadas de diferentes formas, como fritas o en guisos.
Y para explorar la tradición culinaria de Santarem, unos nombres:
«Deselegante» (Largo Emílio Infante da Câmara, 2 -Tel. 243351118). Cocina portuguesa tradicional, elaborada con sencillez y autenticidad, pero enriquecida con toques sutiles de influencias francesas y asiáticas.

«Taberna Ó Balcão» (Rúa Pedro Santarém, 73 – Tel 351 918 252 808). Ha sido merecidamente
galardonado con varios premios. Liderado por Rodrigo Castelo, un farmacéutico que encontró
su pasión en la cocina, este acogedor establecimiento destaca por su creatividad, que combina lo mejor de la cocina tradicional portuguesa con toques contemporáneos, ofreciendo una experiencia culinaria innovadora .

Situada en el corazón del casco histórico de Santarém, la Taberna do Quinzena destaca por su autenticidad culinaria. Este emblemático restaurante invita a los amantes de la buena comida a deleitarse con especialidades como las tradicionales «Migas à Ribatejana» y el «Bacalao al horno Lagareiro» todo en un entorno rústico y acogedor que evoca las raíces del Ribatejo. Para completar la experiencia, su excelente selección de vinos locales promete maridar cada plato con el sabor de la región.
Y su reposteria centenaria
La repostería conventual se distingue por su habilidad para convertir ingredientes humildes en dulces excepcionales. Como en otros muchos conventos lusos, en el Ribatejo las monjas utilizaban ingeniosamente las claras de huevo para almidonar los hábitos, dejando las yemas para la creación de deliciosos postres.

Entre los dulces más famosos se encuentran los «Celestes», originarios del Convento de Santa Clara. Hechos con almendras, huevos, azúcar y mantequilla y envueltos en obleas. El «Pampilho», un dulce de masa ligera rellena de crema a base de huevo, leche y azúcar, comparte similitudes con los pasteles de nata, pero ofrece un toque especial de Ribatejo.
Debido a su proximidad a Santarém, resulta imposible no mencionar los «Arrepiados» de Almoster, una localidad situada a tan solo 13 kilómetros de distancia y perteneciente al distrito de Santarém.
Los «Arrepiados» son tradicionales dulces conventuales cuyo origen se remonta al histórico Convento de Almoster. Fueron creados en 1289 por una monja bernarda y destacan por su sabor singular, menos empalagoso en comparación con otros dulces, lo que ha sido clave para su popularidad. Elaborados con almendra, claras de huevo y azúcar, se caracterizan por su textura crujiente y su forma irregular, que los hace inconfundibles.
Apreciados tanto por locales como por viajeros, se pueden disfrutar en confiterías como la clásica «Bijou», contribuyendo al legado gastronómico local. (Rua Capelo e Ivens, 135).

