Recorriendo las calles de Lisboa, buscando información sobre sus historia, te encuentras con
curiosidades que a veces son sorprendentes. Por ejemplo la regulación del tránsito de carros, carruajes y sillas de mano por algunos puntos sensibles de la ciudad ya en el pasado siglo XVII.
Durante el siglo XVI y comienzos del siglo XVII, Lisboa experimentó un intenso abastecimiento dentro de los muros de su ciudad y una expansión fuera de éstos. El desarrollo comercial dentro de los muros de la ciudad, dio como resultado un «patrón de calles denso e irregular». Posteriormente el crecimiento se desbordó más allá de los muros de la ciudad, formando barrios alrededor de las principales arterias de la capital.
Ya en pleno siglo XVII, la intensa actividad urbana provocó tantos problemas de tráfico que el rey D. Pedro II ordenó la instalación de 24 señales de tráfico para regular la circulación en Lisboa. Hoy sólo se conserva una de ellas, y está en la Rua do Salvador, 26 en pleno barrio de Alfama.
En paralelo, la Corona y el Senado crearon un conjunto de normas de circulación, equivalentes al Código de Circulación, con sanciones para quienes las incumplieran. A los cocheros, lacayos o camilleros se les prohibió expresamente utilizar puñales, bastones o cualquier arma que pudiera utilizarse en una disputa de tráfico.
En la placa de mármol, se lee el siguiente mensaje: «Año 1686. Su Majestad ordena que
las carretas, carros y sillas de manos que vengan del comienzo de la calle del Salvador, retrocedan a la misma parte.»

De esta manera se daba preferencia al tránsito de subida sobre el de bajada, medida lógica ya que el esfuerzo es mayor al subir.
Puede parecer excesivo, pero en aquella época ya existían problemas de congestión en las calles de la bulliciosa Alfama.

La próxima vez que vengas a Lisboa, búscala!
