El mar aquí no perdona ni pide perdón. Acantilados que caen a pico, arena que parece no haber sido pisada y un Atlántico que llega directo desde alta mar sin nada que lo frene. Así es la costa de Aljezur, en el extremo suroccidental de Portugal: Diez playas integradas en el Parque Natural del Suroeste Alentejano y Costa Vicentina que durante años han sido el secreto mejor guardado del país. En 2026, este secreto ha empezado a desvelarse.
European Best Destinations no entrega premios al azar. La organización, que cada año elige mediante votación internacional los mejores destinos y playas del continente, ha colocado a la playa de Monte Clérigo en lo más alto del ranking de 2026. Y lo ha hecho por lo que esta playa tiene y, sobre todo, por lo que no tiene: Nada de complejos turísticos masificados, nada de artificios. Solo autenticidad y naturaleza. El dato que remata la jugada: Alojarse aquí puede salir hasta tres veces más económico que en otros destinos portugueses de mayor renombre.
A los pies de esta pequeña aldea de pescadores donde todavía asoman algunas casas de aperos, la playa de Monte Clérigo se encuentra a unos 7 km de Aljezur. Su arenal de grandes dimensiones está flanqueado por acantilados que la protegen de los vientos del norte y del oeste, lo que la convierte en un lugar especialmente amable para familias y surfistas por igual. Las infraestructuras están, pero sin estridencias. El entorno sigue siendo, en esencia, virgen. Bajar hasta la arena, con la aldea a la espalda y el océano de frente, ya es motivo suficiente para entender por qué este lugar ha conquistado a un jurado internacional de viajeros.
La playa está integrada en la Ruta Vicentina, por lo que se puede disfrutar del baño como un alto en el camino, a pie o en bicicleta, de sus más de 450 km de senderos, ya sea siguiendo la línea de costa o adentrándose en el interior como plan alternativo.
Para los amantes del surf, Aljezur es territorio conocido desde hace tiempo. Las playas de Arrifana, Monte Clérigo y Amado concentran la mayor parte de la actividad. La razón es geográfica: Esta costa mira de frente al Atlántico abierto, sin nada que frene la energía de las olas, que llegan desde alta mar con toda su fuerza. Los vientos del norte y del noreste, soplando desde tierra, «peinan» las olas y las hacen más limpias y huecas. El resultado son olas de calidad casi garantizada durante todo el año. Arrifana es la más reputada, con rompientes para todos los niveles y su famosa ola de arrecife Kangaroo Point, reservada para los más experimentados. Amado ofrece consistencia y amplitud. Monte Clérigo, tranquilidad y menos multitudes.

Entre mareas y acantilados: Una playa que enamora en cualquier estación
Cuando la marea se retira, la playa revela su mejor secreto: Piscinas naturales de agua tranquila donde los más pequeños pueden chapotear sin preocupaciones. Pero la magia no acaba ahí. La plataforma rocosa que emerge en bajamar se convierte en un acuario al aire libre, con anémonas, lapas, estrellas de mar y cangrejos asomándose entre las grietas de la roca como si el océano Atlántico quisiera mostrarte su lado más íntimo.
El agua suele rondar los 20 °C en verano, temperatura más que suficiente para disfrutar de un bañito. En invierno desciende a unos 16 °C, ideal para los más atrevidos o simplemente para pasear con la brisa del Atlántico dandote en la cara.
El entorno no tiene precio: Acantilados del Parque Natural do Sudoeste Alentejano, dunas y vegetación costera autóctona que recuerdan que aquí la naturaleza manda. Si te apetece explorar más, a pocos minutos encontrarás la Praia da Amoreira (con cafeteria y parking) y la Praia do Medo da Fonte Santa, una cala salvaje y prácticamente virgen para quienes buscan la soledad absoluta.

En cuanto a lo práctico tiene: Aparcamiento amplio, restaurantes, WC, escuela de surf y socorristas en temporada alta. Todo lo que necesitas, sin que nada rompa la esencia natural del lugar.
Como llegar : Desde el restaurante Pont’a Pé en Aljezur al lado del rio, toma la N120 dirección sur y sigue recto por la N120 durante 1,1 km. Luego gira ligeramente a la derecha hacia la EM1003-1. Continúa por la EM1003-1 durante 1,2 km. y gira a la derecha para seguir por esa misma vía. Sigue las indicaciones hasta llegar a la playa de Monte Clérigo.
Aljezur, el pueblo más cercano
El municipio de Aljezur cuenta con 6.046 habitantes (2021) y se divide en cuatro parroquias: Odeceixe, Rogil, Aljezur y Bordeira. Su capital municipal, Aljezur con 2.700 habitantes, se encuentra a pocos kilómetros de las playas y es mucho más que un punto de paso. Está habitado desde finales del Paleolítico y fue fundado en el siglo X por los árabes, que permanecieron aquí hasta el siglo XIII y dejaron una huella todavía visible en el Castillo, la Cisterna árabe y la propia toponimia: El nombre Aljezur, por ejemplo, proviene del árabe al-jazira —la isla—, en referencia a la ribera que en otro tiempo fue navegable y albergó un puerto fluvial en la playa de Amoreira.

Dónde comer
Con vistas a la playa de Monte Clérigo, el restaurante O Sargo (tel. 282 097 347) propone una cocina de vocación internacional sin perder el norte: Ceviche del día, tataki de atún, ensalada de pulpo, pechuga de pato con ñoquis y una carta que se completa con pokes, opciones vegetarianas y zumos naturales.
En la cercana playa de Arrifana, O Paulo (tel. 934 975 251) es parada obligada. Paulo Silva lleva años al frente de este clásico donde el producto manda: carabineros, percebes en temporada, pescado del día a la brasa, cataplana y arroz de marisco. Cocina sin artificios y el Atlántico en el plato. Precio medio: 50 €.
En Aljezur, el restaurante Pont’a Pé (tel. 282 998 104) —instalado en una antigua casa de postas— trabaja sobre las bases de la dieta mediterránea: Cebolla, ajo, aceite de oliva, hierbas aromáticas y un recetario de temporada en el que las caldeiradas, la parrilla y los guisos de pasta con pescado fresco (massada de peixe) son los protagonistas. Cocina genuinamente local, sin pretensiones. Precio medio: 30 €.

Dónde alojarse
En Aljezur hay un único hotel; el resto de la oferta se encuentra a través de plataformas de alquiler vacacional, con villas, B&B y casas rurales dispersas por el campo o con vistas al mar. Las urbanizaciones más demandadas son tres: Vale da Telha, situada entre Arrifana y Monte Clérigo, con restaurantes y comercios; Alto da Arrifana, encaramada sobre los acantilados; y Espartal, en la misma franja costera, cerca de ambas playas. También hay algunas viviendas en el casco antiguo de Aljezur.
Hoy, el pueblo cuenta con todo lo necesario para el día a día —restaurantes, boutiques y un comercio local variado que completa la experiencia de quienes se alojan en la zona—, mientras sus calles medievales, las casas de influencia árabe y el contraste entre el blanco de la cal y el verde intenso del entorno siguen dando la bienvenida a quienes se acercan a descubrirla.
En Vintage Bazaar es imposible salir sin nada bajo el brazo. (Rua 25 Abril, 2 Aljezur).



