Marvão situado en el distrito de Portalegre, a 800 m sobre el nivel del mar, es el pueblo más alto de Portugal (aunque Guarda, en el distrito del mismo nombre, que ostenta la distinción de ser la ciudad más alta del país). La villa de Marvão que no llega a los 100 habitantes, tiene doble fortificación (una medieval y otra del siglo XVII de la Guerra de Restauración).
Situado en lo alto de una cima, se accede a él por una carretera serpenteante que nos va descubriendo desde lo alto un magnífico panorama. En los alrededores, la imponente Serra de São Mamede nos muestra una vegetación densa, de grandes árboles y frondoso sotobosque. España al este está a tan solo 8 km. de distancia.

Portagem y su Derecho de Pontazgo
En Portagem situado a los pies de Marvão y a orillas del río Sever (afluente del Tajo), su puente habría funcionado como uno más de los muchos pontazgos establecidos por el Rey Juan II de Portugal para controlar la entrada de judíos expulsados por los Reyes Católicos en 1492.
Se cree que provenientes de Valencia de Alcántara (donde había una importante judería) pasaron por aquí unos 15.000 judíos en su camino hacia Castelo de Vide, localidad fronteriza que tuvo una importante judería medieval. Además del puente, hay una refrescante playa fluvial rodeada de árboles, cuyas sombras aportan frescura en el verano alentejano. Es el oasis perfecto cuando aprieta el calor.

Una trama urbana medieval
La historia de las calles de Marvão se remontan a la Edad Media, una época en la que las calles estrechas eran comunes en la planificación urbana de las localidades. Muchas presentan arcos góticos y están flanqueadas por los edificios típicos de la región, con sus puertas de castaño y ventanas adornadas en estilo manuelino, dinteles de granito, balcones floridos, sin que falten capillitas y plazoletas.

Qué ver en Marvão
Aparte del inmenso castillo que corona el pueblo junto con sus murallas, en la almendra central existen unos edificios -no extraordinarios pero de cierta relevancia-. En la Praça do Pelourinho, verás la antigua prisión, y en el centro, el «pelourinho» (picota) donde se leían edictos, se encadenaba o se ajusticiaba a los reos. La Rua del Espíritu Santo pasa por delante de la casa del gobernador con su balcón de hierro del siglo XVII. Un poco más allá está la iglesia gótica de Santiago y la del Espíritu Santo.
Finalmente llegarás al amurallamiento medieval, con el castillo levantado a finales del siglo XII, coronando el picacho como si fuera un nido de águila. Su cisterna de 46 metros de profundidad, tenía capacidad para almacenar agua para 6 meses. Subiendo a la torre del homenaje, descubres una de las vistas más impresionantes del Alentejo y desde ahí verás a la lontananza la cercana Castelo de Vide, tu próxima parada. Junto al castillo, se encuentra un cuidadisimo jardín a base de setos y parterres con una fuente en el centro, que viene bien para descansar.
Rehabilitado y reacondicionado frente a las nuevas tecnologías de guerra, el Castillo adquirió gran importancia en el siglo XVII con las guerras de Restauración. Es Monumento Nacional desde 1922.

La iglesia de Santa Maria, construida en estilo gótico, fue remodelada en el siglo XVII, y en 1987 se convirtió en un pequeño Museo Municipal. Merece la pena visitarlo por los objetos arqueológicos que van desde el Paleolítico a la época romana, una interesante muestra de cuchillos y espadas de la armería, y para los amantes de la etnografía entre los cuales me incluyo, todos los detalles sobre la vida local.
¿Quieres hacer una cata de AOVE?
Si quieres vivir una experiencia gastronómica irrepetible, sumérgete en el mundo de los sabores y aromas del aceite de oliva de la mano de los Nunes, maestros aceituneros en Marvão. El microclima de la Sierra de São Mamede, influenciado por su ubicación, orientación y altitud, proporciona inviernos duros y veranos calurosos y secos. Junto a los alcornoques y los castaños, los olivos son la especie autóctona mejor adaptada a este clima y a este terreno de laderas escarpadas.
Y es aquí, en la aldea de Galegos donde en sus mejores momentos hubo hasta 10 lagares de aceite, que nace en 1945 este negocio familiar, cuando el abuelo de los actuales dueños decide fundar su propia empresa de comercialización de aceite de oliva: El Lagar Melara Picado Nunes. La visita guiada al molino y a la almazara, explica el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra. Al final de la visita, se realiza una degustación de aceites de oliva y otros productos regionales (Tel 351 938 029 249).

Dónde comer en Marvão y alrededores
De vuelta a Portagem nos dirigimos a 2 km de São Salvador de Aramenha, una pedanía merecedora de una visita por las ruinas romanas que alberga. Antes realizamos una parada en Mil Homens un restaurante de toda la vida en Portagem, donde apuestan por la tradición y el producto. Hacen una sobresaliente Alhada de Caçao, que es una sopa tradicional alentejana que lleva cazón, aceite y cilantro., que nos gustó tanto que la hemos incorporado como receta habitual en casa.

Si prefieres quedarte en el pueblo, en el Restaurante Rei Dom Manuel sirven una cocina clásica regional sencilla, de precios contenidos y una calidad muy aceptable. Su sopa de tomate es muy sabrosa y destacan las carnes en todas sus variantes (Largo do Olivença – Marvão T+351245909150)
Otra opción es Fago Marvão, con una carta creativa de productos típicos del Alto Alentejo y vinos de la comarca. Pocas mesas, mejor reservar. (Travessa da Praça, 2A – T. 351 245 089 057)
La ciudad romana de Ammaia
A 3 minutos en coche, en la cercana pedanía de São Salvador de Aramenha, el asentamiento de Ammaia de tiempos del emperador Augusto se desarrolló como un importante núcleo urbano debido a su ubicación y a la explotación de cuarzo y oro. Otro factor determinante fue su ubicación en un cruce de vías romanas que unían importantes núcleos, conectando una de estas vías Ammaia con la capital de la provincia Emerita Augusta (Mérida). Aquí elaboraban piezas de vidrio de gran calidad que puedes ver en el Museo del complejo, y además se dedicaban a la crianza de caballos para el ejército.
La ciudad fue habitada desde el siglo I DC hasta el V DC. Se cree que pudo haber ocupado un espacio de 20 Ha incluyendo campos vides y olivares, minas, espacio para el ganado (equino sobre todo); pero de momento se han excavado algo más de 3.000 metros. Como siempre ocurre, después de su abandono sufrió un expolio continuado de elementos constructivos que se han reutilizado en edificios religiosos y obra civil. Debido a la proximidad de Portagem, muchos de sus sillares se utilizaron en la construcción del puente de pontazgo y un arco decora la Puerta Medieval Sur de Castelo de Vide.
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La herencia judía de Castelo de Vide
Desde aquí ponemos rumbo a Castelo de Vide, que se asienta en una ladera y que muestra orgullosa su fortaleza medieval. La praça Dom Pedro V conserva la iglesia barroca de Santa Maria, la picota, el Ayuntamiento y bonitos palacetes del siglo XVII y XVIII. Si te adentras en el casco antiguo, llegas al Largo de Frederico Laranjo, donde hay una fuente renacentista de «aguas curativas» llamada Fonte da Vila esculpida en piedra con un doselete sobre columnas. Justo encima, se encuentra la Judería con sus blancas casas adornadas de geranios que en tiempos dio cobijo a una parte importante de los judíos expulsados de España.

Las callejas empedradas ocultan una sinagoga del siglo XIII. Esta y la de Tomar, son las dos sinagogas medievales mejor conservadas de Portugal. El barrio es para callejear sin rumbo, descubrir sus callejas, subir al castillo y su muralla.
Para comer, sin duda recomiendo el Restaurante «A Confraria» cons sus menús de degustación, que te permite probar tres o cuatro platos distintos. Tienen mucho éxito su cerdo con castañas, las carrilleras de cerdo ibérico, el bacalao alentejano con almejas y patatas y su perdiz en escabeche como plato de caza. Conviene reservar (Rua de Sta. Maria de Baixo, 10 – T. 351 916 603 652).
¿Dónde alojarse en Marvão?
Si eres fan de los Paradores, la Pousada Santa Maria es una opción perfecta, y si no tienes uno más sencillo, el Dom Dinis. Ambos tienen una ubicación privilegiada para ir andando y llegar en pocos minutos a todas partes.

N246-1, La famosa Carretera de Fresnos
Volvemos a casa por la famosa Carretera Alameda dos Freixos N246-1 que enlaza con la española N521, un auténtico espectáculo natural, conocida por ser un túnel formado por más de doscientos fresnos centenarios que enmarcan el recorrido de la vía. Esta carretera que se extiende desde Portagem hasta Castelo de Vide está considerada una de las más impresionantes de Portugal; tanto que fue reconocida oficialmente como de interés público en 1997, testimonio de su valor histórico y estético.


Muy interesante la información sobre Marvão y su restaurante Mil Homens, que pienso visitar.
Hay mucha información sobre Portugal en el blog, y para hacerlo más práctico estaría bien que se pudiera hacer una lista de los posts por zonas para consultar lo que sea necesario en cada momento según el viaje que estemos proyectando. En horabuena y muchas gracias.
Juan