Los populares barrios de Alfama, Graça y São Vicente son los más antiguos de Lisboa, y a su vez de los más típicos, respecto a la Baixa Pombalina, el Chiado y Barrio Alto. Sus colinas habitadas a lo largo de la historia por judíos, árabes y cristianos, son hoy un galimatías de ropa tendida al sol y cuestas adoquinadas.

Ropa colgada de una casa en el barrio de Graça
Estampa popular por el Barrio de Graça

Graça, uno de los barrios más populares de Lisboa

Lisboa como capital de un imperio ultramarino, tenía su principal actividad económica ligada al puerto y al comercio. Tras la marcha de la realeza del Castillo de San Jorge a Terreiro do Paço (Plaza del Comercio), Alfama, Graça y São Vicente cercanos al Tajo, se convirtieron en barrios populosos para pescadores y trabajadores.

Es fácil perderse por las calles históricas de Graça, de distribución medieval. Sus calles estrechas, tortuosas y de planta árabe original (algunas con pasadizos directo al Tajo). Son barrios menos monumentales, pero donde saboreas la vida humana con sus casas bajas y sencillas.

Con estructura de medina

Su estructura laberíntica de trazado medieval morisca dificulta la configuración del itinerario del histórico Tranvía 28. Su recorrido entre curvas cerradas y empinadas cuestas, te lleva literalmente por las mejores vistas de la ciudad. Para mí, resulta el paseo más nostálgico y con más «saudade» que puedes hacer en esta hermosa ciudad.

Escaleras con historia en la rua damasceno monteiro
Escadinhas de la Rua Damasceno Monteiro

En su recorrido por los populares barrios de Alfama y Graça, pasas por la Catedral de Lisboa, un puñado de anticuarios, viejas tiendas, el Mirador de Santa Luzia, una sucesión de callejas estrechas y los alrededores del Castillo de San Jorge.

Comenzamos en el Barrio de Alfama para iniciar la subida por una inclinada pendiente hasta Graça. Con intención de recorrer con calma un entramado de callejuelas adoquinadas, vamos pasando por curiosas tiendas con solera como el taller de Cerâmica São Vicente (Rua S. Vicente nº31), especializado en cerámica y azulejos, de donde seguro te llevarás algún recuerdo de vuelta a casa.

Ensaladera_pintada_a_mano de una tienda de azulejos y pinturas

Vidilla de barrio

Graça es como un pequeño pueblo dentro de una ciudad, de atmósfera pintoresca, tradicional por sus cuatro costados y lleno de simpáticos hostales, vidilla de barrio, cafés alternativos y bohemios, tabernas familiares y pastelerías. Poco a poco se está nutriendo de nuevos residentes, muchos de ellos extranjeros, que le confiere un ligero «toque» multicultural.

Cafe bohemio con lisboetas tomando cafe
Como país con cultura de café, siempre hay lugares agradables donde descansar

Como tantas ciudades europeas, Lisboa vivió un fuerte desarrollo industrial y comercial durante los siglos XIX-XX . Al calor de esta transformación, se desarrollaron pequeños barrios obreros y colonias industriales, para dar cabida a los numerosos trabajadores que llegaban del campo a la ciudad. Los conocidos tranvías, aquí llamados «eléctricos» posibilitaron a la pequeña y mediana burguesía ocupar áreas periféricas (como Graça), que tenía condiciones de habitabilidad superiores a las de la Baixa Pombalina.

El mitico tranvia subiendo a Graça desde Alfama
El mítico Tranvía 28 subiendo a Graça

La sorprendente «Vila Berta»

Y cuando te creías que lo sabías todo sobre esta preciosa ciudad y sus siete colinas, descubres que Lisboa aun tiene rincones que deparan sorpresas. Se trata de una joyita muy especial: «Vila Berta», una calle con historia alejada de todos los circuitos y tours turísticos.

Entre la Travesía Pereira y la Rua do Sol, esta calle tan especial fue construida a principios del siglo XX por Joaquim Francisco Tojal. La idea del «hombre hecho a sí mismo» está inevitablemente unida a su figura. Hijo de emigrantes portugueses que marcharon a Brasil, regresó a Lisboa en su edad adulta, ya como profesional. Arquitecto y padre de cinco hijos, construyó entre 1902-1908 esta colonia, a la que dio el nombre de su única hija, Berta.

Está colonia nació como una inversión inmobiliaria en alquiler, para acoger a los trabajadores y sus familias que habían emigrado a Lisboa para trabajar en su fabrica.

Las casas de Vila Berta
Jardín, terraza y tranquilidad

Vilas Operarias: Paternalismo Industrial

Tojal adquirió unos terrenos en el barrio de Graça (entonces periferia) a un precio de suelo asequible Creó una empresa de construcción civil y levantó una mini colonia con estilo y diseño integrada en la misma propiedad, para aproximar la vivienda al lugar de trabajo. Era un modelo de área residencial novedosa para la época. Al contrario que muchas barriadas y patios obreros (en Portugal llamadas «vilas operarias») como «Vila Rodrigues» (Rua da Senhora da Glória, Graça), «Vila Berta» era realmente distinta.

Por la ciudad, hay otras colonias parecidas a esta, en forma de viviendas adosadas, articuladas alrededor de un patio o de casas alineadas como: Vila Sousa (Graça), Vila Luz Pereira (Mouraria) o el Barrio de Grandella (Monsanto).

Vila Berta un microcosmos en Graça
Panorámica de Vila Berta, Un barrio obrero creado en una calle interior donde conviven dos tipos de viviendas

En «Vila Berta» unas viviendas pasaron a ser ocupadas por familiares y amigos cercanos del entorno de Tojal. Otras las habitaron trabajadores especializados, arquitectos encargados de obra, administrativos operarios y maestros de obra. El motivo era fidelizar a los trabajadores en una perspectiva de largo plazo con la empresa, y que permitiera una ejecución de trabajo eficiente.

Esta calle interior esconde dos hileras de casas alineadas a cada lado. Por un lado, adosados de dos alturas, con sótano y mansardas, servicios, una terraza cuadrada y un jardincillo en la parte delantera. El otro lado, son casas más modestas de dos pisos de esquema similar, pero sin jardín. Tojal vivía al final de la calle, en una vivienda aislada, donde aún viven sus descendientes.

Paseando por la única calle de Vila Berta
Paseando por el interior de Vila Berta

Un Graça con Toques Modernistas

El Arte Nova (Modernismo) surgió en Portugal entre 1905 y 1920 , fue utilizado por la burguesía urbana como un signo de distinción. Tuvo una fuerte componente ornamental inspirado en la naturaleza, la flora y la fauna. Estos detalles modernistas están presentes en «Vila Berta», aunque con un tratamiento más sobrio y esquemático.

Una placa de vila berta
Placa de calle

El empleo del hierro (típico elemento industrial) se utilizó para añadir expresión a la estructura de las viviendas. Pequeñas alusiones y sugerencias al mundo vegetal como en la delgadez de los fustes de las columnas, y sus pequeñas ramificaciones en barandillas, terrazas y verjas.

La influencia modernista se ve también en el diseño de sus azulejos. Los paneles cerámicos abarca un cuidado uso de motivos de origen vegetal y animal (lirios, nenúfares, mariposas) hasta el uso de diseños geométricos.

Rotulo_artesanal_ceramica_Arte_Nova y barandillas
Un rótulo de cerámica elaborado artesanalmente con el nombre de la colonia. El lirio y la orquídea son símbolos modernistas que representan el modelo natural de lo efímero

La entrada por una calle privada, los balcones con floridas macetas y los azulejos de las paredes conforman la «postal» de Vila Berta. Si eres de los que le gustar curiosear todo, no deberías perdértelo!

Hasta 1940, «Vila Berta» mantuvo accesos fácilmente clausurables, con una cancela que recuerda mucho a los típicos adarves o recintos cerrados de algunas juderías, a ambos lados de la calle a modo de protección. Hoy como muestra, solo queda el acceso que da a la Rua do Sol, en Graça 55-59.

Patrimonio Histórico en Graça

Por la zona, no dejes de visitar la Iglesia y Monasterio de São Vicente de Fora de entrada gratuita, con una interesante colección de azulejería barroca del siglo XVIII. Son magníficos los dispuestos alrededor de los claustros, rodeados por dibujo florales y «putti» que ilustran las fabulas de La Fontaine.

A 450 m. el Convento de Nossa Senhora da Graça, levantado por la orden de los Agustinos con historia tras de sí. Este terreno habría sido el elegido por D. Afonso Henriques, primer rey de Portugal, para que sus tropas acampasen en el asedio a Lisboa en 1147 contra los moros dentro del marco de la reconquista.

Convento de Graça que se remonta al siglo XIII
El conjunto de Graça (iglesia y convento) domina Lisboa. Su fundación se remonta al s. XIII pero se ha reconstruido en varias ocasiones

El famoso Mirador de Nuestra Señora do Monte

La visita a Graça debe incluir el Mirador de Nossa Senhora do Monte, levantado sobre la colina de Santo André, la más alta de Lisboa. El mirador debe su nombre a la capilla del lugar, muy visitada por embarazadas, pues dice la leyenda que su Virgen asegura partos sin dolor. La capilla se levanta sobre un pequeño pinar, un lugar perfecto para hacer una parada y contemplar unas vistas excepcionales e inolvidables de Lisboa.

Vista_infinita_lisboa desde el mirador  de nuestra señora
Skyline lisboeta

Para terminar el día, nada como una visita a la famosa » Tasca do Jaime» (Rua da Graça, 91), de las de siempre frecuentada por «aficionados que interpretan el genuino «Fado Vadío», que es el fado callejero, el improvisado, el que da más importancia a la expresión y las emociones que a los éxitos comerciales. Aquí se te pone la piel de gallina oyes cantar «saudades » y a amores perdidos

Fadista_Tasca_do_Jaime en graça para escuchar fados
A Tasca do Jaime es el lugar donde darnos un baño intenso de fado

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